El interés compuesto en un fondo de inversión se produce cuando las rentabilidades que permanecen invertidas forman parte del capital que puede generar rendimientos posteriores. Esas rentabilidades pueden ser positivas o negativas; no son un tipo de interés fijo ni garantizado.
Para saber si las rentas siguen invertidas y cómo medir el resultado, conviene distinguir entre clases de acumulación y de reparto, y tener en cuenta el valor liquidativo, las distribuciones y los costes. Si buscas el mecanismo general, consulta cómo funciona el interés compuesto al invertir; aquí lo aplicamos a los fondos.
Cómo se calcula el crecimiento compuesto
En un ejemplo con una tasa constante, la fórmula es A = P × (1 + r)^t: P es el capital inicial, r la rentabilidad por periodo expresada en decimal y t el número de periodos. La tasa y el periodo deben corresponderse; por ejemplo, una rentabilidad anual se combina con el número de años.
Si 1.000 € obtuvieran una rentabilidad hipotética y constante del 5 % anual durante diez años, sin aportaciones, retiradas, comisiones ni impuestos, el resultado sería 1.628,89 €: 1.000 × 1,05^10. Con interés simple, es decir, aplicando cada año el 5 % solo al capital inicial y sin reinvertir los rendimientos, se acumularían 1.500 € en el mismo periodo. Son cálculos matemáticos, no una previsión de la rentabilidad de un fondo.
La tabla de esta otra ilustración parte de 1.000 y aplica un 8 % compuesto durante diez años. Es un supuesto distinto del cálculo al 5 %.
En un fondo, la rentabilidad cambia con el tiempo. Si r₁, r₂ y las demás tasas representan los rendimientos de distintos periodos, el cálculo simplificado es Vₙ = V₀ × (1 + r₁) × (1 + r₂) × … × (1 + rₙ). V₀ es el valor inicial y Vₙ, el valor tras esos periodos. La fórmula describe cómo se encadenan las variaciones; no predice cuáles serán.
Acumulación y reparto: qué ocurre con las rentas
El valor liquidativo es el valor de cada participación del fondo. Puede cambiar por las variaciones de precio de los activos de la cartera y por los gastos del fondo. La política de la clase determina si las rentas generadas por esos activos se mantienen dentro del fondo o se pagan a los partícipes.
| Clase de acumulación | Clase de reparto | |
| Tratamiento de las rentas | Se retienen y permanecen invertidas en el fondo. | Se distribuye parte o la totalidad de las rentas, según las condiciones del fondo. |
| Qué recibe el partícipe | La evolución de las rentas retenidas se refleja en el valor de la participación, junto con las variaciones de los activos y los gastos. | Puede recibir un pago en efectivo; el valor liquidativo también puede variar. |
| Qué incluir en la rentabilidad total | El cambio del valor liquidativo durante el periodo. | El cambio del valor liquidativo y las distribuciones recibidas durante el periodo. |
Un ejemplo simplificado ayuda a ver la diferencia: si unas participaciones valoradas en 100 € generan 2 € de rentas y los activos mantienen su precio, la clase de acumulación se representa con un valor de 102 €. En la clase de reparto, quedan 100 € invertidos y el partícipe recibe 2 €. El ejemplo aísla la política de distribución; el valor de un fondo real también puede cambiar con el mercado y los gastos.
Para calcular la rentabilidad total de una clase de reparto durante un periodo, se pueden sumar las distribuciones por participación al cambio del valor liquidativo y dividir el resultado entre el valor liquidativo inicial:
Rentabilidad total = (VL final − VL inicial + distribuciones por participación) ÷ VL inicial
La fórmula supone que se compara la misma clase y no incluye aportaciones ni reembolsos. Si se reinvierte una distribución, no se debe contabilizar dos veces: el pago ya es el rendimiento recibido y, al reinvertirlo, se usa para comprar participaciones adicionales.
Las subidas y las caídas actúan sobre el saldo acumulado
El valor de un fondo puede subir o bajar porque depende de los precios de los activos de su cartera. Por eso, una rentabilidad anterior no queda protegida frente a una caída posterior. En un ejemplo aritmético de Cristina Dayz, 1.200 € aumentan un 20 % hasta 1.440 €; una caída posterior del 20 % deja 1.152 €, un 4 % por debajo del importe inicial. El segundo porcentaje se aplica al saldo de entonces, que ya incluía la subida.
Cómo afectan las comisiones al resultado
Los gastos de gestión y depositaría se cargan al fondo y se reflejan en el cálculo de su valor liquidativo. Reducen así el valor que queda invertido y puede participar en rendimientos posteriores. Además, el folleto del fondo puede establecer comisiones de suscripción o reembolso, que afectan al resultado del partícipe.
No basta con introducir una tasa supuesta en una calculadora para estimar lo que recibirá una persona. La tasa fija del ejemplo matemático no recoge las variaciones de los activos, las distribuciones ni los gastos de un fondo concreto. Para valorar una clase, consulta en la documentación del fondo si acumula o reparte rentas y qué comisiones se aplican.
La fiscalidad española depende del tipo de operación
La guía de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre el IRPF, publicada en enero de 2026, señala que la mayoría de los fondos comercializados en España son de acumulación. También describe un régimen de diferimiento fiscal para determinados traspasos entre fondos españoles y fondos de la Unión Europea registrados en la CNMV que cumplan los requisitos aplicables; ese régimen no se aplica a los fondos cotizados (ETF). Un ETF puede tener su propia política de acumulación o reparto: la sigla no determina cómo trata las rentas.