Una cuenta de interés compuesto es una cuenta en la que los intereses que se incorporan al saldo pueden generar nuevos intereses; la expresión describe cómo se acumula el rendimiento, no una cuenta con una tasa o unas condiciones estándar. La tasa, la frecuencia con que se abonan los intereses, las comisiones y el acceso al dinero dependen de las condiciones del producto.
Para saber qué puede rendir una cuenta, comprueba qué tasa aplica y cuándo se incorpora el interés al saldo. Para saber qué protección tiene el dinero, comprueba también si es un depósito bancario o una inversión.
Qué cambia cuando los intereses se incorporan al saldo
Ejemplo de cálculo hipotético: 5.000 € iniciales a un tipo anual fijo del 10 % durante tres años. Con capitalización, los intereses se abonan y reinvierten cada año; con interés simple, se calculan siempre sobre los 5.000 € iniciales. Sin aportaciones, retiradas, comisiones ni impuestos; no es una oferta bancaria.
| Año | Interés simple del año (€) | Saldo con interés simple (€) | Interés compuesto del año (€) | Saldo con interés compuesto (€) |
| 1 | 500 | 5500 | 500 | 5500 |
| 2 | 500 | 6000 | 550 | 6050 |
| 3 | 500 | 6500 | 605 | 6655 |
En el interés compuesto, cada periodo parte del saldo acumulado, incluidos los intereses que se hayan añadido antes. En el interés simple, el cálculo se hace sobre el capital inicial.
Por ejemplo, con 1.000 € al 5 % anual durante dos años, el interés compuesto con abono anual deja un saldo de 1.102,50 €: tras el primer año, los 50 € de intereses se suman al capital y el segundo año se calcula sobre 1.050 €. Con interés simple, el saldo final sería 1.100 €, porque los 50 € anuales se calculan siempre sobre los 1.000 € iniciales. Son cálculos ilustrativos, no una oferta bancaria.
Cómo se calcula y cuándo se abona
La fórmula básica es A = P × (1 + i)^n. A es el saldo final, P el capital inicial, i el interés por periodo y n el número de periodos. La tasa y los periodos deben usar la misma unidad de tiempo.
Si el interés se capitaliza varias veces al año, la fórmula es A = P × (1 + r/m)^(m × t): r es la tasa anual, m el número de periodos de capitalización por año y t el plazo en años. Con la misma tasa nominal, una frecuencia mayor aumenta el rendimiento efectivo porque los intereses pasan a formar parte del saldo antes.
La frecuencia de cálculo y el momento en que se abonan los intereses son datos que conviene revisar en las condiciones de la cuenta. La TAE, o tasa anual equivalente, ayuda a comparar rendimientos anualizados al reflejar el efecto de la frecuencia de capitalización. Comprueba también si la tasa es fija o puede cambiar y qué comisiones y condiciones de acceso establece el producto.
Qué ocurre con una cantidad grande o con aportaciones mensuales
No hay una cifra única para calcular cuánto rendrían 100.000 € en un depósito: hacen falta la tasa, el plazo y la frecuencia de capitalización. Como ejemplo hipotético, con una tasa fija anual del 5 % y capitalización anual durante dos años, 100.000 € × 1,05² = 110.250 €. La ganancia bruta sería de 10.250 €, antes de impuestos, comisiones o retiradas; no es una oferta bancaria.
Las aportaciones periódicas también pueden generar intereses si los rendimientos se incorporan al saldo. Una ilustración hipotética publicada por MicroBank parte de aportaciones de 100 € al final de cada mes durante diez años, una rentabilidad anual supuesta del 5 % y capitalización mensual. El resultado calculado es de unos 15.528 € sobre 12.000 € aportados. La cifra depende de esa rentabilidad supuesta y no es un rendimiento garantizado. Una aportación al comienzo de cada periodo permanece más tiempo en la cuenta que otra hecha al final.
La cuenta bancaria y la inversión tienen riesgos distintos
Una cuenta de ahorro o un depósito bancario no funciona como un fondo de inversión: en el primero, el interés depende de las condiciones del producto; en una inversión, el rendimiento depende de los resultados y el valor puede caer. La fórmula de capitalización no convierte una rentabilidad de mercado en una tasa fija.
En España, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) cubre, con carácter general, los depósitos dinerarios elegibles hasta 100.000 € por titular y entidad, con reglas y excepciones. El Banco de España incluye entre los productos generalmente cubiertos las cuentas corrientes y de ahorro y los depósitos a la vista y a plazo fijo. Algunos productos, como los depósitos estructurados, fondos de inversión, planes de pensiones y criptoactivos, no tienen esa cobertura del FGD. Puedes consultar el detalle en la información del Banco de España sobre productos cubiertos.
La cobertura de valores del FGD es independiente: se refiere a que una entidad adherida no pueda devolver valores depositados, no a compensar una caída de su valor de mercado. El límite general también es de 100.000 € por depositante y entidad, sujeto a excepciones. El FGD explica el alcance de esta garantía.
La disponibilidad también depende del producto. El Banco de España señala que un depósito a plazo puede mantener el dinero inmovilizado y que retirarlo antes puede tener un coste. En una inversión, las pérdidas de mercado pueden reducir el valor del capital. Cristina Dayz aborda las pérdidas, la inflación y las comisiones al explicar los límites de la capitalización.
Qué revisar en las condiciones de la cuenta
Antes de contratar, comprueba:
- La tasa y su duración: si es fija o variable y qué tasa se aplica durante el plazo indicado.
- El abono y la capitalización: con qué frecuencia se abonan los intereses y cuándo pasan a formar parte del saldo que genera nuevos intereses.
- La TAE y las comisiones: compara la rentabilidad anualizada junto con los costes indicados para la cuenta.
- El acceso al dinero: revisa si hay un plazo de permanencia y si retirar fondos antes puede tener un coste.
Estos datos determinan el cálculo y cuánto tiempo puede permanecer el dinero en la cuenta.